¿Cuáles son los estereotipos sobre Portugal?

Cuatro estudiantes del programa Erasmus+ nos cuentan cómo ha cambiado su visión sobre el país

Para muchos españoles, Portugal es ese pedazo de la Península que no pertenece a España y en el cual se come bacalhau, se canta una música melancólica llamada Fado y se habla un idioma parecido al español, pero a la vez ininteligible.

¿Y qué se sabe sobre sus habitantes?

El programa Erasmus+ es una buena oportunidad para que jóvenes de todos los países de la Unión Europea puedan conocer Portugal más allá del Fado y el bacalhau. Por ello, hemos preguntado a cuatro estudiantes de diferentes nacionalidades sobre su experiencia en el país, especialmente en relación con otros millennials.

Al ser preguntados por los estereotipos que tenían en mente antes de llegar Portugal, Marysia Swierzewska (Polonia) y Manuel Klauseder (Alemania), admiten que ni siquiera diferenciaban entre el carácter portugués y español: “Antes de venir aquí me imaginaba a los portugueses de la misma forma que el estereotipo español”, nos cuenta Marysia, “pensaba que eran muy enérgicos, extrovertidos y habladores, que les gustaba mucho salir de fiesta y estar con amigos”. Ambos se sorprendieron al encontrar en los jóvenes de su edad un carácter mucho menos latino en relación con la imagen que tenían en mente. “Según mi experiencia, son gente muy amable cuando los intentas conocer. Pero tienes que ser proactivo, siento que ellos no dan el primer paso para intentar conocerte, pero si tú haces el esfuerzo son realmente acogedores y simpáticos”, dice Manuel.

Lo que más sorprendió Yedra Riesgo (España) fue la gran cultura que tiene la gente de su edad. “Mi visión de la sociedad portuguesa es muy positiva. Desde España siempre se nos transmite esa idea de gente atrasada y que viven de manera más sencilla y más pobre. Sin embargo, después 7 meses en este país puedo decir que son gente amable, con más cultura que no nosotros (los españoles), especialmente en el conocimiento de su historia, de su país y del dominio de idiomas que no son su lengua materna”. A Marysia le llamó mucho la atención lo en serio que se toman los portugueses los estudios: “en Polonia trabajamos fuerte en ocasiones, pero somos más inconscientes con la universidad que los estudiantes portugueses”.

Para Manuel, el rasgo más sorprendente es la pasión que tienen por el fútbol: “me sorprendió cómo se sienten orgullosos de su cultura, especialmente del fútbol, creo que Alemania la gente es más racional en cuanto al sentimiento de orgullo, se distingue mucho entre logros personales y logros colectivos. Los portugueses enfatizan mucho más las victorias colectivas, por ejemplo, en cuanto al fútbol”.

Todos los entrevistados coinciden en lo mucho que les gusta la amabilidad portuguesa. “Son muy calurosos hacia la gente nueva y muy simpáticos”, asegura Vivian Bonzel (Alemania): “cuando volví a casa por Navidad me sorprendió lo antipático que sentía de repente mi propio país”.  También aprecian mucho la actitud más calmada ante la vida en relación con sus países de origen, pues “aquí se siente más lenta”, en palabras de Manuel.  Y si tuvieran que criticar algo, para Yedra sería “el machismo, ya que veo un alto porcentaje tanto de chicos como chicas que tienen concepciones machistas de la vida y no han avanzado con el tiempo”.

¿Qué tienen en común con los portugueses de su edad?

Marysia piensa que “el hambre de nuevas experiencias y en general una mente abierta. Queremos viajar, conocer gente de muchos lugares. El número creciente de Erasmus es un ejemplo de eso”.

Vivian está de acuerdo: “eso nos acerca, ahora es más sencillo hacer amigos más allá tus fronteras”. Además de lo anterior, Yedra apunta lo mucho que los millennials portugueses siguen las series españolas, como “La Casa de Papel”.

Para Manuel, el excesivo uso de las redes sociales y smartphones también es algo que, como integrantes de un mundo globalizado, los jóvenes portugueses tienen en común con los de casi cualquier nacionalidad.

Si tuvieran que describir a los portugueses en tres palabras, no dudan en utilizar términos como “simpáticos”, “concienciados”, “orgullosos de su país”, “serviciales” y “relajados”.

Lo cierto es que todos describen su experiencia en Portugal como positiva, y están seguros de que sus arqueotipos previos han sido sustituidos por una visión mucho más real de la sociedad portuguesa.

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