Día Internacional del Trabajador: ¿dónde están los jóvenes?

Son las tres de la tarde del 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajador. La Avenida dos Aliados de Porto está abarrotada, recubierta de banderas rojas y blancas pertenecientes a diversos sindicatos.  En el día donde históricamente se reivindican los derechos de la clase trabajadora, quien camine por Aliados puede apreciar rápidamente un dato: bien sea entre los manifestantes o entre el público, apenas hay personas cuya edad baje de los cincuenta años. Y si escasean manifestantes en la cuarentena y la treintena, aquellos pertenecientes a la denominada Generación Z brillan por su ausencia.

Finalmente, encontramos tres pancartas sujetadas por pequeños grupos de jóvenes. Dos de ellas pertenecen al Bloco Esquerda y a la Juventude Operária Católica. Situada tras la pancarta restante, que pertenece a las juventudes del sindicato CGTP (Confederación General de los Trabajadores Portugueses), Inês Santos nos cuenta la importancia que tiene para ella el 1 de Mayo: “creo que es especialmente relevante para los jóvenes, que somos quienes vamos a seguir trabajando en el futuro, y somos quienes tenemos más problemas en el mercado laboral; precariedad, desempleo…”. No le falta razón, pues Portugal fue el país de la Unión Europea donde el paro creció más durante los pasados meses de septiembre y octubre (de 24,6% a 25,6%), según fuentes del Diario Público. Por eso,  Inês insiste en hacer de este día “no un día festivo, sino un día de lucha y reivindicación”. Opina que los jóvenes están forzosamente concienciados con la precariedad, ya que son los primeros que la viven, aunque “eso no se traduce siempre en salir a la calle por la misma naturaleza del trabajo precario, que quita tiempo para la vida personal, tiempo para reflexionar sobre la propia precariedad”. Ella, trabajadora en el área de comercio, defiende la necesidad de sindicalizarse: “no es una parte de tu salario que se va, es una manera de saber que se van a defender tus derechos, que estamos todos juntos para luchar contra la precariedad”.

Son casi las cuatro de la tarde y comienza el desfile. Entre el público, encontramos a Javier Cruzado y Juan López, dos jóvenes españoles que están realizando el programa Erasmus+ en Portugal y no han dudado en acercarse a la manifestación. “He venido porque también suelo asistir en España, y me parecía necesario asistir también mientras estoy de Erasmus”, nos dice Javier. En cambio, para Juan es la primera vez: “ahora que he empezado a hacer prácticas soy más consciente de la situación en cuanto a empleo y salarios, creo que es necesario mejorar muchísimas cosas”. Ambos coinciden en la necesidad de concienciar a los jóvenes para que defiendan sus derechos laborales: “puede que haya gente de nuestra edad que evite identificarse con el concepto de clase trabajadora, o que piense que como aún está estudiando esto aún no le afecta, pero todos estamos o vamos a estar en el mercado laboral, es importante defender nuestros derechos, aunque sea mediante pequeñas cosas como manifestarse”.

Lo cierto es que, pese a los ejemplos de Inês, Javier o juan, a lo largo de la tarde apenas se ven más de una centena de jóvenes en la Avenida dos Aliados. Queda preguntarse, dada la situación existente, qué es lo que falla: tal vez, los mensajes de los partidos y sindicatos no lleguen a un electorado de menor edad, incluso aquel que más sufre los estragos del paro y la precariedad. Tal vez, manifestarse en la calle ya es algo que no se ve como imprescindible cuando uno puede reivindicar sus derechos mediante un post de Facebook. Este 1 de Mayo bien se podría interpretar como un aviso a los partidos, que deben reconectar con los votantes más jóvenes; o incluso un aviso a la propia Generación Z: concienciados o no, la dura realidad del mercado laboral les aguarda.

 

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