¿Vamos a permitir que se repita la historia?

“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.” Una frase salida de las bocas de buena cantidad de políticos a lo largo de la historia y que aunque haya sido repetida incontables veces, nunca deja de perder su significado y fuerza.

Hemos visto crecer políticamente a Donald Trump, Bolsonaro, Le Pen, Orbán, Salvini y muchos más políticos que han llegado muy alto en sus carreras (incluso proclamándose Presidentes) con un discurso fascista que utiliza como argumentos el odio y un populismo barato que cala en la sociedad y acaba saliendo muy caro.

En España, Pablo Casado (actual presidente del Partido Popular) está ganando popularidad con cada proclama anacrónica. “Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la memoria histórica.” Esta es una de sus más conocidas y polémicas citas; una fraseque afirma que no hay que remover el pasado, si no avanzar hacia un futuro más próspero. Algo similar dijo en El Objetivo de Ana Pastor, y es que Casado “dejaría a Franco en el Valle de los Caídos” porque “esto no era una cosa urgente ni relevante”. Parecería que el líder de la formación derechista es de lo más progresista y pretende dejar atrás cualquier resquicio de “pasado oscuro”, pero nada más lejos de la realidad: en ese mismo programa, afirmó que “su compromiso es recuperar la ley del aborto de 1985.” La coherencia brilla por su ausencia.

Por otro lado pero también en España, el partido VOX, liderado por Santiago Abascal, llenó el pasado domingo 7 de octubre el Palacio de Vistalegre de Madrid, donde caben alrededor de 10.000 personas. 10.000 personas que aplaudieron con todas sus fuerzas a señores que copiaban a Donald Trump con frases como “los españoles primero” y “haremos España grande otra vez”. Entre las propuestas de la formación que (por suerte) aun no cuenta con representantes en el Congreso, estaban las de acabar con las comunidades autónomas, derogar las leyes de Medidas de Protección integral contra la Violencia de Género y la de Memoria Histórica, combatir el aborto, aprobar la cadena perpetua y endurecer las políticas de inmigración.

Los partidos de extrema derecha están ganando fuerza. Más de 40 años después de que acabase una de las épocas más turbias de la historia reciente del país, oímos nuevas voces difundiendo ideas anticuadas y retrógradas, ensalzando viejas “glorias” y recuperando méritos pasados. Y lo peor de todos es que no son lobos solitarios, sino que cuentan con el apoyo de gran parte de la sociedad.

Pero nosotros conocemos nuestra historia y conocemos lo que pasó después de 1939 y por eso no vamos a condenarnos a repetirla. Aún estamos a tiempo.