Bromas sí, bromas no

Hoy en día el debate sobre cuáles son los límites del humor está encima de la mesa. A lo largo de los años, la comedia se ha ido abriendo paso en cada vez más ámbitos, permitiéndose bromear con casi cualquier cosa. Este es un método de defensa para suavizar y hacer más llevaderas situaciones complicadas o desagradables, así como para simplemente, echarse unas risas. Pero como es obvio, nunca llueve a gusto de todos.

El humor negro o con crítica social trae consigo gente ofendida que considera que aquello que está siendo foco de risas y bromas, es un tema serio con el que no se debería bromear. Esta gente no duda en aleccionar moralmente a quienes los pronuncian.

El cómico inglés Ricky Gervais, publicaba en 2013 en su cuenta de Twitter el siguiente tweet: “Just because you’re offended, doesn’t mean you’re right. Some people are offended by mixed marriage, gay people, atheism. So what? Fuck ‘em.” La publicación obtuvo más de tres mil retweets y 200 respuestas, entre las que obviamente había mucha gente ofendida.

Este tweet hila con el monólogo de David Broncano en el programa Loco Mundo, donde dijo: “todos los chistes van a ofender a alguien”. Incluso el más inocente. En el refranero español se diría “no se le pueden poner puertas al campo”, cada cual decide cuál es su límite. Reírte de una broma sobre el terrorismo, la corrupción, las enfermedades o la violencia, está en tu mano. Reírte de los payasos, los perros gordos o los vídeos de bebés probando el limón por primera vez, también está en tu mano.

Hemos presenciado últimamente procesos judiciales abiertos a usuarios de redes sociales. ¿Por qué? Por hacer bromas, por ejercer su libertad de expresión. En España, la entrada en vigor en 2015 de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana supuso un golpe a la libertad de expresión. Rápidamente fue bautizada como Ley Mordaza. Uno de los principales golpes de esta ley fueron las redes sociales. Publicar tweets se volvió peligroso, pues comenzamos a ver en los periódicos penas de prisión por realizar esta acción tan cotidiana. Entre otras cosas, la Ley Mordaza consideraba terrorismo y enaltecimiento de este, que los tuiteros hicieran bromas. También cantantes e incluso titiriteros fueron procesados judicialmente.

Es interesante que las fuerzas de seguridad estén investigando cuentas de Twitter que, por ejemplo, bromean con Carrero Blanco considerando que esta broma es enaltecimiento del terrorismo en lugar de estar investigando bandas criminales u organizaciones terroristas que sí suponen un peligro para la ciudadanía. Con dinero público, se le paga a un funcionario del estado para que revise cuentas de Twitter con contenido que, a su parecer, es ofensivo.

Willy Toledo fue a juicio por insultar a Dios. El humorista Dani Mateo es el último en estar en el foco de la polémica tras haber sido protagonista de un sketch para el programa de televisión El Intermedio en el que se sonaba la nariz con una bandera de España. Actores, humoristas y cantantes ante el juez. Va a resultar que Fraga tenía razon y Spain sí que es different. Sin duda es sintomático e invita a la reflexión.

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